 |
Productor / Director
Stephen Higgins
¿Còmo es que vos, un americano en California, terminò haciendo una película sobre un torero en España?
Después de ver algunas corridas de toros, quise filmar un proyecto de fotografía. Hay muchas cosas en la corrida diseñadas para intimidar visualmente. Es una representaciòn que tiene elementos de actuaciòn, baile y atletismo.
¿Còmo encaja eso la producciòn de una película?
Mucha gente -por la razòn que sea- hablò de que quería ver una película acerca de esto, de lo cual todos han oído hablar, pero difícilmente alguien fuera de España, Francia o América Latina sabe algo al respecto. José Antonio del Moral, un escritor español que escribe sobre corridas de toros, al cual conocí en Méjico, tenía una idea similar. Así que unimos fuerzas y unas semanas después està bamos filmando en España. Fuimos afortunados por haber encontrado dos talentosos y apasionados cinematògrafos, Christopher Jenkins y James Morton-Haworth, quienes se quedaron junto al proyecto por tres años. Durante la post-producciòn, Nina Gilden Seavey se uniò como productora y eventualmente como codirectora, aportando al proyecto muchos años de experiencia en la filmaciòn de películas. Con todo eso y con el talento musical de John Califra y las habilidades de ediciòn de Ian Rummer, “The matador” se convirtiò en la intensa y emocionante experiencia que estaba destinada a ser.
¿Dònde viste tu primera corrida de toros, y cuà l fue tu reacciòn a ella?
Nunca quise ver una. Pero fue en uno de esos momentos de la vida en que està s abierto a nuevas experiencias. Después de ver la corrida, me sentí mal, pareciò injusto, algo que era difícil de racionalizar.
¿Entonces no te gustò?
Había partes desagradables en ello. Pero tocò un nervio en alguna parte. De alguna manera parecía real. Sin embargo, dejé la plaza de toros sin deseos de volver a ver otra corrida, eso cambiò. Las imà genes de ese día continuaban volviendo progresivamente.
¿Por qué necesitabas volver?
Todavía no estoy seguro de que el poder de la corrida pueda ser resumido en una oraciòn cualquiera. Pero la corrida me recordò a los desafíos que debemos aceptar como seres humanos, y como debemos aceptarlos con gracia. Y es un estremecedor recordatorio de la mortalidad.
¿Qué dirías a la gente a la gente que cree que las corridas de toros son crueles?
Lo son. Y probablemente continuarà n evolucionando para minimizar el sufrimiento del animal, como lo han hecho en el pasado.
Pero nuestra forma de vida en América depende de una enorme crueldad hacia los animales. La mayoría de los animales criados para comer, sufren mucho mà s de lo que sufre un toro criado para la corrida.
|